«Don’t Look Back in Anger»: la noche en que Oasis volvió a salvarnos a todos

Después de años —más de dos décadas— de peleas fraternas, declaraciones cruzadas, memes de egos y entrevistas llenas de puyas, Liam y Noel Gallagher volvieron a compartir el escenario. Y no fue en un bar improvisado o en un tributo informal. Fue una gira real, con estadios llenos y el corazón de millones retumbando con el mismo ritmo con que lo hizo en 1995.

Volver donde todo empezó (o donde todo dolió)

En medio de un mundo saturado de reencuentros forzados y nostalgia rentable, el regreso de Oasis se sintió distinto. Genuino. Casi como si hubieran aceptado, finalmente, que “Live Forever” no era solo una canción, sino un destino inevitable.

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En uno de los primeros conciertos de la gira 2025, en Manchester, Liam apareció con su clásica campera, ceño fruncido pero ojos brillantes. Noel, a unos metros, mantuvo la distancia al principio, pero bastó con los primeros acordes de “Morning Glory” para que el público entendiera: algo grande estaba pasando. Una grieta se cerraba. Un sonido que fue banda sonora de una generación volvía a sonar en vivo, y no en nuestros audífonos de Spotify.

Cuando cantaron “Wonderwall”, hubo lágrimas. En la tarima, en el público, en Twitter. Liam le dio la espalda a Noel por un segundo, pero luego lo miró de reojo y medio sonrió. Noel, sin decir nada, le devolvió el gesto con una reverencia mínima. No necesitaban hablar. El lenguaje era la música.

No es solo música, es una época que vuelve a respirar

Volver a escuchar “Champagne Supernova” con miles de personas cantando al unísono no fue solo un momento musical. Fue un ritual de sanación colectiva. Para los que crecieron entre disquetes, walkman y la espera de MTV, Oasis no es cualquier banda. Es ese lugar emocional donde uno se refugiaba cuando todo parecía incierto.

 

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Y que ahora, a estas alturas, con trabajos, cuentas, hijos y heridas, los Gallagher vuelvan a cantar juntos es casi un mensaje del universo: se puede volver a empezar. Se puede estar roto y aún así afinar. El reencuentro no borra las peleas, pero las vuelve canción.

Oasis nos enseñó a no mirar atrás con rabia, aunque durante años no lo cumplieran ellos mismos. Por eso esta gira no es solo una vuelta. Es un abrazo a lo que fuimos y una reconciliación con lo que somos. Y eso, en estos tiempos, es un milagro.

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