Medallas con fé, disciplina con alma: la historia del judo nortesantandereano en Cali.

En Cali se repartieron medallas, pero también se escribieron historias que pesan más que el oro. En el Campeonato Nacional Junior y Mayores de Judo, Norte de Santander no solo compitió: dio cátedra de carácter, de coraje y de corazón. Nuestros atletas no solo fueron a ganar combates: fueron a pelear por respeto, por visibilidad y por dignidad.

Danna Vera Carrascal, juvenil aún, decidió dar el salto a la categoría de mayores. No por capricho, sino porque la vida —como el judo— a veces no te espera. Se colgó el bronce y dejó claro que está lista para todo. Josué Hernández, por su parte, se consolidó como el número uno del país en la categoría de 60 kilogramos, subiendo al podio con bronce, pero con mirada de oro. Y Maryuri Ureña, tras una lesión que la alejó de los tatamis, volvió y se colgó la medalla de plata frente a la vallecaucana Erika Lasso, demostrando que las verdaderas campeonas caen y vuelven más fuertes.

Junto a ellos, también destacaron Luis Vargas, Saray Pajoy y Yender Obando, judokas que día a día cargan con más que su peso corporal: cargan con una disciplina que no se rinde y con sueños que no caben en una medalla.

Más allá del tatami: hambre, músculo prestado y corazón

Pero hay una historia más cruda que la del marcador. Y la cuenta alguien que sabe lo que es llegar a la cima: Johana Orozco, campeona panamericana de judo, ahora entrenadora, y una de las voces más lúcidas que tiene el deporte en nuestro departamento. En los videos recientes publicados por la Liga, Johana no habla de trofeos. Habla de lo que duele: de una liga que sobrevive con donaciones, de deportistas que entrenan sin becas, sin viáticos, sin proteínas, sin creatina, sin vitaminas básicas para la recuperación.

Y aún así, ahí están. Dándolo todo. Ganando. Representando. Soñando.

Gracias al respaldo solidario de personas como Sebastián Bolívar, hoy nuestros atletas entrenan musculación y funcional en el gimnasio Boxer Crossgym, un espacio donde el músculo de estos deportistas se construye sin pagar, pero con gratitud infinita. Porque cuando hay voluntad, aparece la gente que sí cree.

Lo que falta no es talento.
Falta inversión. Falta estructura. Falta voluntad política que mire al deporte como lo que realmente es: una herramienta de vida, no un accesorio de campaña.

«Aquí no solo formamos campeones. Formamos seres humanos que saben levantarse mil veces»

— Alejandra Montañez, Delegada de la Liga de Judo de Norte de Santander

Desde El Showcito, no solo aplaudimos los triunfos: los entendemos, los contextualizamos y los gritamos con la misma fuerza con la que ellos se paran en el tatami.

Esto es un llamado. Un grito que viene desde un dojo pequeño, pero lleno de grandeza. Un grito que dice: apoyen, sumen, inviertan, crean.

Y si todavía duda, mire estos videos que cuentan más que mil notas de prensa:


Porque aquí no se gana con fuerza. Se gana con alma.
Y en Norte de Santander, el alma pesa más que cualquier cosa.

Scroll al inicio